jueves, 26 de julio de 2018

Creemos en un Dios misionero.


Oswald J. Smith relató en el primer capítulo de su libro Pasión por las Almas [CS1] acerca de cómo Satanás era vencido a través de aquellos que se disponían. Estaba él en su trono preocupado, y llamó a los demonios gobernantes de diferentes países, comenzó a interrogarles. Estos con gran temor le respondían que ningún misionero había podido entrar en sus territorios. Aunque estaban cuidados por ángeles, mataron a todos. Algunos los mataron congelados y comidos por los lobos en Alaska cuando intentaban cruzar la frontera. Otros los mataron en China haciendo que les roben y que los metieran presos por causa de Dios, y los mataban atándolos sobre algo firme frente al sol por días hasta que se morían insolados. Al terminar estos de contar sus hechos, el diablo se quedaba más tranquilo y les explicaba que había una profecía en donde Dios dijo que cuando el mundo fuera evangelizado, entonces vendría Él. Pasados 50 años, Satanás volvió a inquietarse y preocuparse aun peor e hizo llamar a todos los demonios de todos los países de la tierra. Con gran temor, estos confesaron que esta vez no pudieron vencerlos, que encontraron los cuerpos de los misioneros que se sacrificaron hasta la muerte y tomaron más valentía. Lograron entrar, a pesar de que los llenaron de trampas, haciéndolos pasar por hambre, haciendo estragos con enfermedades; los hicieron sufrir de miles de formas, mas estos estaban protegidos por legiones de ángeles y no pudieron matarles ni hacer que se rindan. Entonces la  palabra de Dios se expandió por todos lados cumpliendo así la misión de Dios y derrotando a Satanás el cual tiene todos los reinos bajo su gobierno. (2003). Él cumple su misión por medio de los que le responde y están dispuestos a enfrentar lo que venga por delante, por amor y fe. Aun en el Antiguo Testamento (desde hace miles de años atrás) se puede ver claramente cómo Dios usó a los que estaban dispuestos a dejarlo todo creyendo en Él de que todo iba a estar bien. Sin embargo, así como hubo personas dispuestas, también hubo gente que conociendo los caminos de Dios fueron egoístas y como resultado, sus consecuencias llegaron hasta el tiempo actual. Todo esto sucedió por no obedecer a Dios y no comprender su gran amor hacia toda la humanidad.
¿Cómo demostró Dios su gran amor? Él es un Dios misionero, y es más, fue Él el primer misionero. Los misioneros son aquellos que salen de su tierra y cultura haciendo ese sacrificio para ir a otras culturas donde todo es diferente y en donde en muchos casos las personas no quieren escuchar el mensaje que es tan importante. Dios hizo lo mismo en Génesis tres cuando Adán y Eva permitieron que el pecado entrase en el mundo, y Él les dio la única salida que sería por medio de Cristo; cuando Él viniera al mundo en cuerpo de hombre daría su vida como sacrificio pagando el pecado de las personas de todos los tiempos. Entonces, por primera vez, mató Dios a dos animales, sacrificando sus muertes como representando a Cristo y así limpiarles del pecado. De esta manera Dios comenzó con su misión con el fin de recuperar lo que se había perdido y volver a hacer un mundo para Él. Al paso de los años las personas se hicieron malas y perversas, y se olvidaron de su creador. Sin embargo, encontró agrado Dios en Abraham (quien desde entonces se llamaba solo Abram); éste vivía en Ur, un lugar en donde se adoraban a otros dioses, en donde tenían creencias y culturas equivocadas, como en el tiempo actual que la gente crece en una familia que tiene su cultura y sus creencias y por costumbres, los hijos están destinados a seguir lo mismo pensando que eso es lo correcto cuando solo Dios muestra lo correcto. Lo mismo sucedía con Abraham. Él tenía una vida resuelta, y se podría decir que hasta era rico. Según los descubrimientos de los científicos, la civilización  del tiempo que vivió Abraham era muy avanzada, a tal punto que hasta redes de cloacas se tenia, cosa que actualmente muchos no pueden tenerlo. Como conclusión, Abraham vivía cómodamente y no le hacía falta nada, pero cuando Dios le llamó a que le siguiera sin conocer a dónde le llevaría y por cuales caminos tendría que pasar, lo dejó todo y se fue creyendo a Dios sin importar nada. Dios le dio riquezas, lo mantenía y lo protegía. Le prometió que sería padre de naciones (aun cuando su esposa era estéril), y que de su descendencia iba a elegir un pueblo que iba a ser luz a las naciones. Entonces Abraham empezó a crecer por medio de Dios y su fe aumentaba. Llegó a reflejar a Dios siendo de bendición para reyes, intercedió por Sodoma y Gomorra. Siempre que tuvo la oportunidad de bendecir, lo hizo. Cuando pasó los años, fue cumplida la promesa de Dios con Abraham e hizo una nación de él, Israel, pero estos fueron diferentes y revendes.  Se llevaron mucho de ser santos y no permitieron que nadie conociera de Dios. Solo su pueblo podía salvarse, mientras las naciones que tenían a su alrededor se perdían por su ignorancia y no tener quien les predicasen.

“…podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que prácticamente todos los libros del Antiguo Testamento nos hablan de la misión de Israel a las naciones… Israel en realidad nunca tuvo  <<un programa misionero significativo para hacer proselitismo entre judíos>>… Israel cumple su misión viviendo de acuerdo con el proyecto divino más que viajando hacia tierras lejanas para anunciar ese proyecto.” (Padilla, 2005, pág. 2).

 Esto sucedió porque encima de no obedecer en ser luz a las naciones, también pecaron y no reconocían sus pecados. Dios dejó que estos fueran cautivos a otras naciones para que de esa manera, pudieran llegar a los demás.
Se puede asegurar este acontecimiento con la vida de Daniel, en como él se cuidó de no contaminarse con la comida de Babilonia y perseveró siendo una influencia muy fuerte sobre la vida de los reyes que gobernaban en esos tiempos. Como se propuso, Daniel a serle fiel a Dios, y como Él lo usó como un medio para que otros también fueran salvos. Cuando uno se deja usar por Dios de manera completa, cosas grandes suceden, la bendición sobre los demás se abre y Dios puede hacerles entender su amor para con ellos y convencerlos del pecado para arrepentimiento. La única forma de llegar a esto, es que uno mismo se proponga y tome la decisión de servir a Dios sin importar lo que venga por delante. Las personas que no tienen a Cristo en el corazón están siendo gobernadas por príncipes de tinieblas que no les permiten llegar a Dios, y la única forma de vencerlos es por medio de aquel que venció en la cruz, con Él no hay competencia, cuando las cosas se hacen en el nombre de Jesús, nada puede hacerle frente. Y como dice en 2 Timoteo “predicad la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo…” (NTV) Dios manda a anunciar la palabra de Dios urgentemente, sin embargo dentro de las iglesias suceden cosas que evitan que Dios logre usarlas.

“Muchas veces en la historia iglesias grandes y poderosas desaparecieron por haber perdido su sentido en la misión… Otras veces los abortó tanto la rutina de sus propias necesidades e intereses que perdieron una visión de la necesidad de los demás, aquellos que estaban fuera de la iglesia, y para los cuales los creyentes podrían haber sido mensajeros de Dios.” (Escobar, 2008, pág. 120).
 Muchas veces como Iglesia se está actuando como actuó Israel; se preocuparon por sí mismos, en sus necesidades y no en lo que Dios más quería, que fueran luz a las naciones. Esto mismo está sucediendo con muchas iglesias, se enfocan más hacia adentro y no hacia afuera, pierden la visión de Dios. Se debe poner en primer lugar el servir a Dios y participar en su misión porque así como Dios hizo todo lo que hizo por amor a uno mismo, también lo hizo por el resto de la humanidad. Todo depende de cada uno. Se tiene la respuesta, entonces se debe enseñarla y no guardarla, siempre entregando todo el corazón a Dios creyéndole que Él siempre sostiene y que cumple sus promesas.

Bibliografía

1.      Escobar, S. (2008). Como Comprender la Misión. Ediciones Certeza Unida: Barcelona, España, Buenos Aires, Argentina, La Paz, Lima.
2.      Padilla, R. C. (2005). Bases Bíblicas de la Misión. Nueva Creación: Buenos Aires.
3.      Smith, O. J. (2003). Pasión por las Almas. (3ª. Ed.). Barcelona.
4.      Santa Biblia. (2010). Nueva traducción viviente. Carol Stream, Illionois, EE. UU: Tyndale House Publishers, Inc.

Creemos en un Dios misionero.

Oswald J. Smith relató en el primer capítulo de su libro Pasión por las Almas [CS1]   acerca de cómo Satanás era vencido a través de aq...