Oswald J. Smith relató en el primer capítulo de su
libro Pasión
por las Almas [CS1] acerca de cómo Satanás era vencido a través de
aquellos que se disponían. Estaba él en su trono preocupado, y llamó a los
demonios gobernantes de diferentes países, comenzó a interrogarles. Estos con
gran temor le respondían que ningún misionero había podido entrar en sus
territorios. Aunque estaban cuidados por ángeles, mataron a todos. Algunos los
mataron congelados y comidos por los lobos en Alaska cuando intentaban cruzar
la frontera. Otros los mataron en China haciendo que les roben y que los
metieran presos por causa de Dios, y los mataban atándolos sobre algo firme
frente al sol por días hasta que se morían insolados. Al terminar estos de
contar sus hechos, el diablo se quedaba más tranquilo y les explicaba que había
una profecía en donde Dios dijo que cuando el mundo fuera evangelizado,
entonces vendría Él. Pasados 50 años, Satanás volvió a inquietarse y
preocuparse aun peor e hizo llamar a todos los demonios de todos los países de
la tierra. Con gran temor, estos confesaron que esta vez no pudieron vencerlos,
que encontraron los cuerpos de los misioneros que se sacrificaron hasta la
muerte y tomaron más valentía. Lograron entrar, a pesar de que los llenaron de
trampas, haciéndolos pasar por hambre, haciendo estragos con enfermedades; los
hicieron sufrir de miles de formas, mas estos estaban protegidos por legiones
de ángeles y no pudieron matarles ni hacer que se rindan. Entonces la palabra de Dios se expandió por todos lados
cumpliendo así la misión de Dios y derrotando a Satanás el cual tiene todos los
reinos bajo su gobierno. (2003). Él cumple su misión por medio de
los que le responde y están dispuestos a enfrentar lo que venga por delante,
por amor y fe. Aun en
el Antiguo Testamento (desde hace miles de años atrás) se puede ver claramente cómo Dios usó
a los que estaban dispuestos a dejarlo todo creyendo en Él de que todo iba a
estar bien. Sin embargo, así como hubo personas dispuestas, también hubo gente que conociendo
los caminos de Dios fueron egoístas y como resultado, sus consecuencias
llegaron hasta el tiempo actual. Todo esto sucedió por no obedecer a
Dios y no comprender su gran amor hacia toda la humanidad.
¿Cómo
demostró Dios su gran amor? Él es un
Dios misionero, y es más, fue Él el primer misionero. Los misioneros son
aquellos que salen de su tierra y cultura haciendo ese sacrificio para ir a
otras culturas donde todo es diferente y en donde en muchos casos las personas
no quieren escuchar el mensaje que es tan importante. Dios hizo lo mismo en Génesis tres cuando Adán y
Eva permitieron que el pecado entrase en el mundo, y Él les dio la única salida
que sería por medio de Cristo; cuando Él viniera al mundo en cuerpo de hombre daría
su vida como sacrificio pagando el pecado de las personas de todos los tiempos.
Entonces, por primera vez, mató Dios a dos animales, sacrificando sus muertes
como representando a Cristo y así limpiarles del pecado. De esta manera Dios
comenzó con su misión con el fin de recuperar lo que se había perdido y volver
a hacer un mundo para Él. Al paso de los años las personas se hicieron malas y
perversas, y se olvidaron de su creador. Sin embargo, encontró agrado Dios en Abraham (quien desde
entonces se llamaba solo Abram); éste vivía en Ur, un lugar en donde se
adoraban a otros dioses, en donde tenían creencias y culturas equivocadas, como
en el tiempo actual que la gente crece en una familia que tiene su cultura y
sus creencias y por costumbres, los hijos están destinados a seguir lo mismo
pensando que eso es lo correcto cuando solo Dios muestra lo correcto. Lo
mismo sucedía con Abraham. Él tenía una vida resuelta, y se podría decir que
hasta era rico. Según los descubrimientos de los científicos, la civilización del tiempo que vivió Abraham era muy
avanzada, a tal punto que hasta redes de cloacas se tenia, cosa que actualmente muchos
no pueden tenerlo. Como conclusión, Abraham vivía cómodamente y no le hacía
falta nada, pero cuando Dios le llamó a que le siguiera sin conocer a dónde le
llevaría y por cuales caminos tendría que pasar, lo dejó todo y se fue creyendo
a Dios sin importar nada. Dios le dio riquezas, lo mantenía y lo protegía. Le
prometió que sería padre de naciones (aun cuando su esposa era estéril), y que de su descendencia iba a elegir un pueblo que iba a ser luz a las naciones.
Entonces Abraham empezó a crecer por medio de Dios y su fe aumentaba. Llegó a
reflejar a Dios siendo de bendición para reyes, intercedió por Sodoma y
Gomorra. Siempre que tuvo la oportunidad de bendecir, lo hizo. Cuando pasó los
años, fue cumplida la promesa de Dios con Abraham e hizo una nación de él,
Israel, pero estos fueron diferentes y revendes. Se llevaron mucho de ser santos y no permitieron que nadie conociera
de Dios. Solo su pueblo
podía salvarse, mientras las naciones que tenían a su alrededor se perdían
por su ignorancia y no tener quien les predicasen.
“…podremos afirmar, sin
temor a equivocarnos, que prácticamente todos los libros del Antiguo Testamento
nos hablan de la misión de Israel a las naciones… Israel en realidad nunca
tuvo <<un programa misionero significativo
para hacer proselitismo entre judíos>>… Israel cumple su misión viviendo
de acuerdo con el proyecto divino más que viajando hacia tierras lejanas para
anunciar ese proyecto.” (Padilla, 2005, pág. 2).
Esto sucedió porque encima de no
obedecer en ser luz a las naciones, también pecaron y no reconocían sus
pecados. Dios dejó que estos fueran cautivos a otras naciones para que de esa manera, pudieran llegar a los demás.
Se puede
asegurar este acontecimiento con la vida de Daniel, en como él se cuidó de no contaminarse con la
comida de Babilonia y perseveró siendo una influencia muy fuerte sobre la vida
de los reyes que gobernaban en esos tiempos. Como se propuso, Daniel a serle
fiel a Dios, y como Él lo usó como un medio para que otros también fueran
salvos. Cuando uno se deja usar por Dios de manera completa, cosas grandes
suceden, la bendición sobre los demás se abre y Dios puede hacerles entender su
amor para con ellos y convencerlos del pecado para arrepentimiento. La
única forma de llegar a esto, es que uno mismo se proponga y tome la decisión de servir a Dios sin
importar lo que venga por delante. Las personas que no tienen a
Cristo en el corazón están siendo gobernadas por príncipes de tinieblas que no
les permiten llegar a Dios, y la única forma de vencerlos es por medio de aquel
que venció en la cruz, con Él no hay competencia, cuando las cosas se hacen en el nombre de Jesús, nada
puede hacerle frente. Y como dice en 2 Timoteo “predicad la palabra.
Insiste a tiempo y fuera de tiempo…” (NTV) Dios manda a anunciar la palabra de
Dios urgentemente, sin embargo dentro de las iglesias suceden cosas que evitan
que Dios logre usarlas.
“Muchas veces en la historia iglesias grandes y
poderosas desaparecieron por haber perdido su sentido en la misión… Otras veces
los abortó tanto la rutina de sus propias necesidades e intereses que perdieron
una visión de la necesidad de los demás, aquellos que estaban fuera de la
iglesia, y para los cuales los creyentes podrían haber sido mensajeros de
Dios.” (Escobar, 2008, pág. 120).
Muchas veces como Iglesia se está
actuando como actuó Israel; se preocuparon por sí mismos, en sus necesidades y
no en lo que Dios más quería, que fueran luz a las naciones. Esto mismo
está sucediendo con muchas iglesias, se enfocan más hacia adentro y no hacia afuera, pierden la visión de
Dios. Se
debe poner en primer lugar el servir a Dios y participar en su misión
porque así como Dios hizo todo lo que hizo por amor a uno mismo, también lo
hizo por el resto de la humanidad. Todo depende de cada uno. Se tiene la respuesta,
entonces se debe enseñarla y no guardarla, siempre entregando todo el
corazón a Dios creyéndole que Él siempre sostiene y que cumple sus promesas.
Bibliografía
1.
Escobar, S.
(2008). Como Comprender la Misión. Ediciones Certeza Unida: Barcelona, España,
Buenos Aires, Argentina, La Paz, Lima.
2.
Padilla, R. C.
(2005). Bases Bíblicas de la Misión. Nueva Creación: Buenos Aires.
3.
Smith, O. J.
(2003). Pasión por las Almas. (3ª. Ed.). Barcelona.
4. Santa Biblia. (2010). Nueva traducción viviente. Carol Stream, Illionois, EE.
UU: Tyndale House Publishers, Inc.
